ARQUITECTURA vs INNOVACION

30-10-18

El mundo está cambiando vertiginosamente. La revolución tecnológica está transformando los comportamientos sociales a un ritmo sin precedentes. Es la llamada “cultura digital”. Según Nicholas Negroponte, esa “cultura digital tiene como común denominador que el mundo está muy integrado: Solíamos tener un mundo que tenía límites, líneas, que estaba muy definido. Ibas al trabajo, después a casa, después jugabas y estudiabas, eras parte de un grupo o no….ahora todo está más integrado“.

Tenemos acceso a ilimitados campos de información que nos permiten sentir que estamos conectados con cualquier individuo, en cualquier lugar del mundo, en tiempo real. El acceso a información en ámbitos profesionales se está democratizando de tal manera que el usuario/cliente se siente empoderado a la hora de exigir un servicio de calidad. De “consumidor“, ha pasado a ser “prosumidor“: exige y demanda experiencias, principios y valores, además de producto. En este cambio de paradigma, se auguran profesiones en peligro de extinción, nuevos modelos profesionales surgidos espontáneamente y otras profesiones aún por aparecer. Según los expertos, el 65% de las profesiones del futuro aún no existen, la mayoría de ellas dentro del ámbito de la tecnología de la información.

La innovación está siendo la columna vertebral de esa transformación, adquiriendo una velocidad de tal impacto que exige estar al día de las tendencias que se generan en tiempo real, si no quieres “quedarte atrás profesionalmente“. Desgraciadamente, el título universitario ya no te garantiza, como antaño, un camino profesional estable, sino que además se exige un nuevo perfil de competencias y habilidades profesionales. En este sentido, multitud de metodologías de innovación y avances tecnológicos emergen y han venido para quedarse.¿Es la arquitectura consciente de este cambio de paradigma?

Metodologías tales como Design Thinking, proceso creativo que todo arquitecto o diseñador ha seguido desde tiempos inmemorables, junto a elementos de innovación tecnológica tales como inteligencia artificial, impresión 3D, realidad virtual, internet de las cosas, transformación digital en procesos creativos, etc., han entrado con tal fuerza que están desplazando a la arquitectura de ámbitos que eran eminentemente suyos, creando nuevos escenarios donde los arquitectos no tenemos presencia. En nuestro propio ejercicio profesional, no estamos siendo agentes de cambio para adaptarnos a esta transformación. ¿Por qué?

Nos guste o no, este cambio de paradigma es una realidad, que parece que la práctica arquitectónica se resiste a dar la bienvenida. El objeto arquitectónico ya no puede ser un fin en sí mismo. Y cuanto más tardemos en darnos cuenta, más difícil será “adaptarnos” al cambio. Es importante que desde las Escuelas de Arquitectura se abrace la innovación y la experiencia de usuario, se incluyan nuevas materias en el currículo académico y que la práctica profesional experimente con nuevas formas de crear, explorar y testear. Hay que transformar la educación. Para sumar, nunca restar.

Como decía Negroponte, “la mejor forma de predecir el mundo es inventárselo”. Si nos mantenemos sosteniendo los cimientos del pasado no tendremos manos para diseñar los del futuro.